**Escuchando a: Ludwig van Beethoven - Moonlight Sonata (Techno Remix)
Hay personas que prefieren ver las cosas desde un punto de vista
monótono, aburrido, e incluso... Inamovible. Pero, ¿Qué pasa cuando se
tiene un punto de vista abierto, "altisonante", "discordante"...?. Es
sumamente difícil establecer un patrón uniforme, o si se quiere... Un
modelo a seguir, a elegir, cuando se tienen todas las opciones
disponibles.
¿Porqué?, Porque no es nada fácil mantener un mismo punto de vista
cuando sabemos que la situación nos permite analizar las cosas desde
diferentes ángulos. Es complicado. Entramado. Confuso, increíblemente
confuso. Pero, increíble a la vez. He llegado a sentirme sorprendido
por cómo el ser humano puede ser un sistema tan complejo, tan profundo,
con matices psicológicos sumamente especiales. El ser humano, más que
ser alguien civilizado y políticamente correcto, es un
ente con sentimientos, sensaciones, emociones, deseos, potencial,
fuerza, pero sobre todo... Posee la capacidad de encontrar la
diferencia entre un sinfín de premisas iguales. Más que toda esta
máscara que nos ha hecho colocarnos la sociedad, el ser humano,
realmente se da cuenta de que la vida nos puede ofrecer tanto como
queramos permitírselo, el día en que descubre que no conoce sus propios
límites.
...¿Límites?. Todos tenemos uno. ¿Precio? Sería un cliché rematadamente
absurdo decir que "todos tenemos uno", puesto que lo único que nos
controla (nuestra psiquis), ni siquiera es tangible. Frío, Calor, Vida,
Muerte, Hambre, Saciedad, Voluntario... Involuntario: Son quizás
algunas de las contradicciones con las que nos encontramos al momento
de elegir entre lo que es mejor para nosotros mismos y lo que pudiera
ser mejor para nosotros ante los ojos del resto del mundo. ¿Porqué
simplemente, no abrir los brazos, lanzarse al vacío y caer dentro de la
entramada red de todos aquellos pensamientos que intentamos evitar día
tras día?. Porque no es la respuesta. Ni siquiera es la conexión con
nuestro próximo paso, con nuestra próxima etapa.
Mientras suenan cientos de notas musicales en mi cabeza, aprendo a
descifrar que aquello que el que quizás sea el mayor pensamiento jamás
antes realizado... Puede ser, en el fondo, la única llave que abre
todas las puertas de nuestra mente, haciéndonos evolucionar a tal
grado, que no necesitaríamos de una envoltura mundana. La clave para
ascender al Nirvana, está dentro de nosotros. Perseguir y competir,
sigue siendo la tarea básica de hombres y mujeres en la tierra. Sin
embargo... Dejaré que otros intenten leerme la mente. Dejaré que otros
analicen lo que no podrán.
Tener miles de pensamientos, miles de cosas que me gustan, momentos
únicos, personas a quien agradecerle enormemente por muchas cosas... Me
ha hecho crecer, me ha hecho vivir, me ha convertido en quien soy hoy
por hoy. Una persona que espera poder fundirse en una conexión
ultra-vital con la energía creadora en su último día en la tierra.
Mientras ese momento llega, prefiero seguir sintiéndome feliz por ser
parte de un mundo en el que, si bien no todas las opciones pueden ser
nuestras (al mismo tiempo)... Nosotros podemos formar parte de ellas.
La vida es tan diversa, tan perfecta, y tan feliz en la medida en que
nosotros nos lo propongamos. Si simplemente no salimos a la calle a
patear el asfalto, a divagar por las diversas rutas y caminos del
globo, corremos el riesgo de permanecer inactivos o inertes. Así que,
para poder luchar contra los demás, primero debemos aprender a luchar
contra nosotros mismos, contra nuestros miedos, nuestros temores,
nuestras auto-limitaciones, pero sobre todo... Contra el hecho, de que
no somos capaces de darnos el lugar que merecemos.
Es algo absurdo no auto-valorarse, no creer que uno no pueda lograr
aquello que uno más desea. Es demasiado fácil evitar alentarse a sí
mismo. Es sumamente fácil hacerse creer que todo está terminado, y que
no debemos porqué luchar, si nosotros no merecemos estar en dicha
batalla.
Hay un momento en la vida de todo hombre, en que "Un hombre tiene que
hacer, lo que un hombre tiene que hacer". Desde hace algún tiempo sé
que ese momento ha llegado para mí, aunque lo he postergado
precisamente por no darme cuenta del gran potencial que pudiera
desarrollar en pro de mi persona, y de todas aquellas personas valiosas
que me rodean día tras día durante mi paso por este plano terrenal,
mundano y temporal.
Sólo me queda decir por el momento, que la vida hoy me ha colocado
frente a mis ojos la prueba de que... Si pude hacer eso, puedo hacer
cualquier otra cosa que me proponga. Simplemente debo colocarle mi
corazón, mi pasión a ello. Sin pasión, no hay vida. Sin vida, no hay
pasión. Sin ninguna de las dos... No hay nada. No hay nada de lo que
quiero conseguir... Ni ninguna otra cosa.
¡GRACIAS MEDITACIÓN!
Se les quiere, cuídense full. Mil gracias a todos por leerme.
Eliézer.-