Eliezer Aames

martes, 15 de julio de 2008

**Escuchando a: Lisa Marie Presley - Sinking In

...Me imagino la escena: Yo, vestido de soldado, tú en la estación de tren, llorando por mi partida, y mi pequeño hijo preguntándome "¿Cuándo regresas papá?", y aunque por dentro esté con ganas de reventar en llanto por no saber la respusta a esa pregunta, de la manera más dulce y paternal le respondo "Te prometo que para tu cumpleaños, estaré aquí". El tren parte, puedo ver muchas mujeres en la estación, todas con historias paralelas, pero con puntos en común: Una despedida.

Mis compañeros de vagón son todos unos chicuelos, quizás el mayor sea uno que está en la esquina, con cara de desesperanzado, con la mirada perdida en el vacío infinito de sus propios pensamientos... O quizás en la anarquía de recuerdos que prefiere mantener estáticos, a fin de no trastocar las ya de por sí caldeadas emociones en ese momento. En cambio, los otros chicos, simplemente se hablan a sí mismos acerca de todos aquellos sueños que tenían prefabricados con sus prometidas, que estarán esperando su llegada... Al fondo, uno que quizás está un poco más abatido, comienza a escribir una carta.

El día está cayendo, comienza a llegar la noche, entre una fuerte lluvia y la prácticamente eterna oscuridad de las vías, comenzamos a hablar entre nosotros acerca de nuestros trabajos, nuestras vidas... El camino parece ser largo, esto puede que no esté pasando, quizás todo sea un sueño... Todo está ocurriendo tan rápido, nadie puede permanecer indiferente aunque nuestras miradas no se cruzen en los mínimos espacios del tren en el que estamos.

...Todo, puede que sea un error, y en vez de ser algo cruel, es algo que está bañado de tonadas melancólicas, latidos que ocurren al mismo tiempo, en el aire se siente una atmósfera extraña, como si alguien hubiese apagado las luces del lugar donde las llamas arden, pero a la vez, una fuerte tormenta amenaza la fragilidad de este aire, que casi puede rebanarse con un cuchillo, para ser enlatada y mandada a ser vendida en algún lugar.

Aún así, desde mi perspectiva, que quizás está un poco empañada por las enormes ganas de dormir que tengo en este momento... Te sigo pensando, y me sigue pareciendo un absurdo el hecho de que todo este esfuerzo, nadie lo tomará en cuenta jamás. ¿De qué sirve haberme puesto un uniforme y convertido en hombre de armas, si en mi corazón, hay sentimientos tan nobles como la vida misma?. No es momento para llorar, no es momento para reír tampoco... Es un momento para recordar que, no importa qué tan lejos estemos tú y yo... SIEMPRE estaremos viendo las mismas estrellas en el cielo, y a través de alguna de esas estrellas, sentiré tu calor cuando tenga frío, sentiré tu protección cuando necesite un abrazo, sentiré tu mano acariciando mi rostro cuando esté llorando y no pueda secarme las lágrimas. Pero, sobre todo... Sentiré cómo late tu corazón mientras duermes, ¿Sabes porqué?, porque me has enseñado a vivir con esperanza, aprendí que entre nosotros hay un camino, pero que ese camino se hará cada vez más corto, en la medida en que sepa, que a pesar de todo... Nunca nos dijimos adiós. Nunca nos despedimos.

Es por eso, que tú sabes quién soy, es por eso, que sabes... Que tú eres importante para mí.

Gracias a todos por leerme!; Se les quiere!

Eliézer.-


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